LA CARTOGRAFÍA SOCIAL
La Cartografía Social. Un método de la investigación-acción participativa
La cartografía social es mucho más que una técnica de recolección de información; es una herramienta poderosa para visibilizar las voces y vivencias de las comunidades. A través de mapas construidos colectivamente, permite que las personas se reconozcan como sujetos activos de su territorio, recuperando saberes locales, historias compartidas y problemáticas comunes que muchas veces han sido ignoradas por los enfoques técnicos o institucionales tradicionales.
Una de sus grandes bondades es que transforma el proceso de investigación en un acto profundamente participativo y democrático. No se trata solo de observar desde afuera, sino de entrar en diálogo con la realidad vivida por los actores sociales. En este proceso, el territorio deja de ser un espacio físico para convertirse en un espacio simbólico, afectivo y político, donde cada trazo en el mapa lleva consigo una memoria, una lucha o una esperanza.
Además, la cartografía social fortalece el sentido de pertenencia y la organización comunitaria. Al identificar problemas comunes, también permite construir soluciones colectivas desde la raíz, promoviendo procesos de transformación social desde abajo. Es un ejercicio de empoderamiento que devuelve a las personas su capacidad de interpretar y reconfigurar su realidad.
En tiempos en los que muchas comunidades sienten que sus voces son silenciadas o ignoradas, la cartografía social actúa como una forma de resistencia y dignificación. Nos recuerda que todo territorio tiene alma, y que escucharla requiere no solo instrumentos técnicos, sino también sensibilidad, respeto y compromiso ético.
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